¿Cómo cambia la gestión del agua el panorama?
Géraldine Cosset: El agua está en el centro de muchos de los riesgos relacionados con los relaves, conectando el desempeño técnico, la protección ambiental y la seguridad de las comunidades. Incluso en regiones donde actualmente las instalaciones se diseñan con criterios más rigurosos, las instalaciones de relaves construidas en etapas anteriores y ubicadas aguas arriba de las comunidades siguen requiriendo una gestión y supervisión estrechas.
Al mismo tiempo, el entorno operativo está cambiando. Las exigencias normativas continúan aumentando, y los eventos climáticos que antes se consideraban poco habituales son cada vez más frecuentes. Como resultado, algunas instalaciones que cumplían los criterios de diseño hace años podrían requerir una reevaluación y adaptaciones para mantenerse alineadas con las condiciones actuales.
Jared Purdy: Desde el punto de vista geotécnico, los relaves son un material complejo de gestionar. No se comportan como un sólido convencional. En muchos casos, su comportamiento se asemeja más al de un fluido, y esa condición puede mantenerse en el tiempo.
Con frecuencia se compara una instalación de relaves con una presa de agua, pero existe una diferencia importante. En un embalse, los operadores a menudo pueden reducir los niveles de agua cuando cambian las condiciones. En una instalación de relaves, esa flexibilidad es mucho más limitada. El diseño, la operación y los sistemas de monitoreo deben funcionar según lo previsto durante todo el ciclo de vida de la instalación, ya que, una vez depositado el material, existen menos opciones para aplicar medidas correctivas.
Cuando a la ecuación se suman la filtración, las interacciones con las aguas subterráneas y la química del agua, el desafío trasciende la ingeniería.
Dependiendo de la ubicación de la instalación, la gestión del agua puede afectar directamente a los usuarios aguas abajo, las comunidades locales y los pueblos indígenas que dependen de la misma cuenca hidrográfica. En ese sentido, la gestión responsable del agua no es solo una cuestión técnica; también está estrechamente vinculada con la gestión de riesgos, el desempeño ambiental y la confianza de las partes interesadas.